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jueves, 26 de noviembre de 2009

CUANDO SOMOS INSTRUMENTOS QUE HONRAN A DIOS


CUANDO SOMOS INSTRUMENTOS QUE HONRAN A DIOS

Mateo 15: 29-31

15:29 Pasó Jesús de allí y vino junto al mar de Galilea; y subiendo al monte, se sentó allí. 
15:30 Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó; 
15:31 de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel. 



Analicemos un poco la situación de aquellos  que dice la Palabra que trajeron a aquellos enfermos. 

Pensando en voz alta podemos decir de ellos:
  • Estaban sanos y traían a Jesús  los enfermos
  • Eran parientes cercanos
  • Eran amigos de alguno de los enfermos
  • Eran personas sensibles al dolor ajeno
  • Habían escuchado de los milagros y quizás de otras cosas más.

Estas personas son dignas de mencionar en esta porción de la Palabra por el mismo hecho que honraron a Jesús trayéndoles personas necesitadas, de las cuales él había dicho que venía a buscar.
En Mateo 9: 12-13 nos dice:  “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos”. Y a continuación cita al profeta Oseas 6,6: “Vayan y aprendan qué significa: ‘Yo quiero misericordia y no sacrificios (de animales)’”. Y concluye: “Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores”

Estas personas aplicaron de lo que Jesús les dice a los fariseos: “Yo quiero misericordia”    Traigo a cuenta este tema, debido a que en porcentaje del 60.00% de los que se congregan en una iglesia  pasan por alto lo que Dios quiere que hagamos: “misericordia” con las personas que nos rodean y especialmente por los enfermos.
¿Cuándo fue la última vez que invitó usted  a un amigo, a un pariente o conocido a la iglesia de una manera insistente,  o compartir un café o cena y hablándole de un tema tan especial como este?
Aquellas personas que trajeron a los enfermos honraron a Dios de la siguiente manera:
1.    Buscándolo por las maravillas de las cuales habían oído y vieron con sus propios ojos lo que Dios con sus amigos o parientes, y podemos decir que su fe que inicialmente era débil, ahora se afirma por lo que realmente vieron: mancos con manos completas, cojos que caminaban con dificultad, ahora caminando sueltos, sin temor o miedo, personas que eran ciegas, ahora viendo y así la multitud de personas que estaban maravilladas por dichos milagros.
2.    Creyéndole  a ÉL. Cuando tu le crees a alguien, lo estás honrando, pues da muestras de responsabilidad, de confianza, de autoridad. Muchos regresaron a sus hogares no avergonzados de lo que habían hecho, sino al contrarios contentos y glorificando a Dios por el milagro que había hecho en su amigo o pariente.  Al que cree todo le es posible.  (Marcos 9:23)  Estoy seguro de que más de alguno habrá buscado la oportunidad de volver a llevar a otro enfermo para que sea sanado.

Ahora bien, los que fueron sanados tuvieron la oportunidad de honrar a Dios poniendo a su disposición el resultado mismo del milagro en sus vidas.
Los que fueron sanados tenían un defecto y estoy seguro que para contrarrestar esto desarrollaron una habilidad extraordinaria que no lo tenían las demás personas: por ejemplo el ciego podría haber desarrollado una audición especial;  el cojo, fortaleza en su otra pierna; el manco la destreza de hacer cosas con su otra mano, quiere decir que ahora que son sanos tienen un valor adicional más que el común y corriente para servir y glorificar el nombre de Jesús. 
Tenemos el deber de traer a esos enfermos, de una u otra manera con la pasión que Dios nos encomienda.  

Oración:  “Señor, amado Padre, dame un corazón apasionado por los enfermos, para que los lleve a tu casa, a tus pies y les ayudes tal como son tus planes. Espíritu Santo, ayúdame a tener la gracia de persuadir a aquellos que están perturbados, confundidos, ciegos, cojos, mancos, sordos, sea físicamente o espiritualmente, que la única respuesta la tienes tú. Con la paciencia y el tiempo justo. En el nombre de Jesús, amén.