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lunes, 8 de marzo de 2010

YO LE VUELVO A CREER A DIOS


YO LE VUELVO  A CREER  A DIOS
Daniel 1: 3-8

1:3 Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, 
1:4 muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos.
1:5 Y les señaló el rey ración para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del vino que él bebía; y que los criase tres años, para que al fin de ellos se presentasen delante del rey. 
1:6 Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá. 
1:7 A éstos el jefe de los eunucos puso nombres: puso a Daniel, Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego. 
1:8 Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse. 

 


La Biblia nos habla de 4 muchachos, dentro de ellos Daniel,  cuyas características eran bien vistas por las personas que los conocían. Estos muchachos, eran del linaje real del Pueblo de Israel, pero estaban dentro del pueblo que estaba esclavizado o sometido bajo el imperio Babilónico.
Daniel nació en el reino de Judá, durante el reinado de Josías y fue, probablemente, en sus primeros años cuando fue llevado cautivo, en el 605 a. C.
Podríamos decir que dentro de sus mentores o personas que ejercieron influencia sobre ellos fue el profeta Jeremías y el rey Josías.

Características de estos muchachos:
1.       Tenían buen Testimonio, se dejaban enseñar, eran inteligentes y sabios, es decir aprendían de lo bueno y no desperdiciaban consejo para hacer crecer su conocimiento. Así como también sabían que tenían que caminar, pensar y actuar como príncipes.

2.      Que a pesar de estar cautivos no dejaron de ser muchachos modelos ante los ojos de las personas. Ciertamente pusieron en práctica el Salmo 1, ¡…Bienaventurado el varón que en silla de escarnecedores se ha sentado.!

3.      Fueron tomados en cuenta por el rey de Babilonia

4.      A pesar de las comodidades no dejaron sus convicciones que aprendieron acerca de el Gran Dios, el Dios de Israel y no confundieron aquella “dádiva” que no era agradable para Dios sino que dispusieron no contaminarse de lo que comía el rey. Algunas veces pensamos que un trabajo mejor pagado es la dádiva de Dios que pero que en realidad es la que nos aleja de Dios.

5.      Eran inteligentes y sabios. En el libro de Proverbios, del capítulo 1 hasta el 7 nos hace mucho énfasis en que debiésemos de buscar la sabiduría y la inteligencia, a tal grado que nos exhorta que a la sabiduría la llamásemos “hermana y a la inteligencia parienta.”

Si terminas de leer este capítulo te darás cuenta que tanto Daniel como sus tres amigos salieron bien de propia determinación: NO CONTAMINARSE. No comían los manjares del rey, sino que legumbres y vegetales y cuando fueron comparados con los otros muchachos que comían esos manjares, supieron que Daniel y sus amigos estaban de mejor semblante y condición física. En pocas palabras, DIOS estuvo con ellos por su convicción.

¿No te parece que si nosotros fuésemos los elegidos, hubiéramos pensado que esa oferta de recibir comida de la misma que comía el rey hubiéramos dicho: ¡QUE BENDICIÓN NOS HA DADO DIOS!!! Y que perfectamente hubiéramos aceptado tal comida? Lo mismo pasa cuando por unos dólares más trabajamos los domingos, por una oferta de trabajo, por una llamada de alguien que nos dará dinero, por la visita de un familiar, etc…. y decimos que bendición de Dios……

Pasó el tiempo y Daniel fue hecho gobernador de toda la provincia de Babilonia, no sin antes demostrar la sabiduría y discernimiento de la Palabra de Ciencia con cierto sueño que tuvo Nabucodonosor

Sin embargo en el capítulo 3 nos narra la Biblia que Daniel y sus amigos volvieron a demostrar a quien adoraban.
Vea lo que les acontenció:
3:13 Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron traídos estos varones delante del rey. 
3:14 Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado? 
3:15 Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos? 
3:16 Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. 
3:17 He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. 
3:18 Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.
 
3:19 Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado. 

Por la convicción que tenían de quien era Dios, se les tendió una trampa, pero no cayeron. Tanto Daniel como sus amigos tuvieron en cuenta las palabras de sus tutores, y  salieron aprobados. La 2ª. Carta a Timoteo nos dice:
2:15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. 
.Le creyeron a Dios, de que sólo a él hay que adorar y no dieron su brazo a torcer, a pesar de que era el mismo rey o el patrón de Daniel era el que les había solicitado adoración a su estatua.  Algunos, por quedar bien con su jefe, no le dicen nada si está haciendo algo indebido, por no perder el trabajo.
Y lo más interesante es que dice Daniel: “Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, como quien dice, y si él no nos libra, de todas maneras no adoraremos ni serviremos a tus dioses, porque vamos a morir creyendo en nuestros principios.


Le volvieron a creer a Dios que él es un ayudador, un libertador.
Dios les fortaleció y fueron aprobados ante el Rey de Babilonia, porque ciertamente Jesús estaba con ellos en el momento de estar en el horno de fuego.

Las Crisis son para probarte, para saber que altura de fe tienes no para que desfallezcas, para que otros que son débiles vuelvan a ser fuertes en JESÚS, sean fuertes en aquello que no se ve….Mira que emoción, que gozo, que lindo que Dios siempre nos rescata, nos responde y otros van a decir: ciertamente sólo Dios estuvo con ellos o con él….

Le volvieron a creer a Dios…..sabiendo que
La buena doctrina se enseña con nuestras acciones. 1ª. Timoteo; nos dice
4:6 Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido. 

4:16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren. 

En nuestra doctrina, si decimos que Dios no miente, pues sostengamos esa verdad en nosotros mismos cuando estemos en apuros.

Volvamos a creerle a Dios que él nos puede volver a sanar, a sacar del hoyo del alcohol, del vicio, que nos vuelve a rescatar del desastre financiero, del desánimo, de la bancarrota, de las equivocaciones en que caímos, etc. VUELVA A CREERLE A DIOS y sigamos escalando peldaños hacia el cielo.


Oración:
Señor buen Dios, padre Todopoderoso, te doy gracias por edificarme este día, por decirme lo mucho que amas y que puedo volver a creer en ti, porque nunca has fallado, al contrario, nosotros te fallamos, pero gracias a tu bondad y a tu amor, nos sigues dando oportunidades en nuestra salud, en nuestras finanzas, en nuestro matrimonio, en nuestro trabajo. VUELVO A CREER EN TI, A ESPERAR PACIENTEMENTE que nunca nos has dejado sólo. Gracias por haber entendido que somos de barro y que fallamos, no lo queremos hacer. Gracias Espíritu Santo por habernos enseñado hoy y por las palabras que hemos declarado al Padre. Gracias Jesús que por tu muerte tengo entrada al Reino de los Cielos.
El que tenga oídos para oír que oiga.

jueves, 26 de noviembre de 2009

CUANDO SOMOS INSTRUMENTOS QUE HONRAN A DIOS


CUANDO SOMOS INSTRUMENTOS QUE HONRAN A DIOS

Mateo 15: 29-31

15:29 Pasó Jesús de allí y vino junto al mar de Galilea; y subiendo al monte, se sentó allí. 
15:30 Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó; 
15:31 de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel. 



Analicemos un poco la situación de aquellos  que dice la Palabra que trajeron a aquellos enfermos. 

Pensando en voz alta podemos decir de ellos:
  • Estaban sanos y traían a Jesús  los enfermos
  • Eran parientes cercanos
  • Eran amigos de alguno de los enfermos
  • Eran personas sensibles al dolor ajeno
  • Habían escuchado de los milagros y quizás de otras cosas más.

Estas personas son dignas de mencionar en esta porción de la Palabra por el mismo hecho que honraron a Jesús trayéndoles personas necesitadas, de las cuales él había dicho que venía a buscar.
En Mateo 9: 12-13 nos dice:  “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos”. Y a continuación cita al profeta Oseas 6,6: “Vayan y aprendan qué significa: ‘Yo quiero misericordia y no sacrificios (de animales)’”. Y concluye: “Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores”

Estas personas aplicaron de lo que Jesús les dice a los fariseos: “Yo quiero misericordia”    Traigo a cuenta este tema, debido a que en porcentaje del 60.00% de los que se congregan en una iglesia  pasan por alto lo que Dios quiere que hagamos: “misericordia” con las personas que nos rodean y especialmente por los enfermos.
¿Cuándo fue la última vez que invitó usted  a un amigo, a un pariente o conocido a la iglesia de una manera insistente,  o compartir un café o cena y hablándole de un tema tan especial como este?
Aquellas personas que trajeron a los enfermos honraron a Dios de la siguiente manera:
1.    Buscándolo por las maravillas de las cuales habían oído y vieron con sus propios ojos lo que Dios con sus amigos o parientes, y podemos decir que su fe que inicialmente era débil, ahora se afirma por lo que realmente vieron: mancos con manos completas, cojos que caminaban con dificultad, ahora caminando sueltos, sin temor o miedo, personas que eran ciegas, ahora viendo y así la multitud de personas que estaban maravilladas por dichos milagros.
2.    Creyéndole  a ÉL. Cuando tu le crees a alguien, lo estás honrando, pues da muestras de responsabilidad, de confianza, de autoridad. Muchos regresaron a sus hogares no avergonzados de lo que habían hecho, sino al contrarios contentos y glorificando a Dios por el milagro que había hecho en su amigo o pariente.  Al que cree todo le es posible.  (Marcos 9:23)  Estoy seguro de que más de alguno habrá buscado la oportunidad de volver a llevar a otro enfermo para que sea sanado.

Ahora bien, los que fueron sanados tuvieron la oportunidad de honrar a Dios poniendo a su disposición el resultado mismo del milagro en sus vidas.
Los que fueron sanados tenían un defecto y estoy seguro que para contrarrestar esto desarrollaron una habilidad extraordinaria que no lo tenían las demás personas: por ejemplo el ciego podría haber desarrollado una audición especial;  el cojo, fortaleza en su otra pierna; el manco la destreza de hacer cosas con su otra mano, quiere decir que ahora que son sanos tienen un valor adicional más que el común y corriente para servir y glorificar el nombre de Jesús. 
Tenemos el deber de traer a esos enfermos, de una u otra manera con la pasión que Dios nos encomienda.  

Oración:  “Señor, amado Padre, dame un corazón apasionado por los enfermos, para que los lleve a tu casa, a tus pies y les ayudes tal como son tus planes. Espíritu Santo, ayúdame a tener la gracia de persuadir a aquellos que están perturbados, confundidos, ciegos, cojos, mancos, sordos, sea físicamente o espiritualmente, que la única respuesta la tienes tú. Con la paciencia y el tiempo justo. En el nombre de Jesús, amén.