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sábado, 28 de noviembre de 2015

Y SE ACORDÓ DIOS…



“Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas. ”   

Génesis 8:1



Dios les bendiga a todos.  Como saben, mi oficio desde hace 15 años es ser pastor. No lo he hecho muy bien, pero Dios me dijo un día de marzo de 2001 en medio de un accidente de tránsito: “estarás de pastor en El Tránsito hasta que yo quiera, ya no vives para ti sino para mí”   Y sigo acá, anhelando sacar un brillo agradable a Dios, que me haga ser mejor cada día en la causa para lo que escogió.   He perdido prácticamente a mi familia por esta causa, algunos no la entienden, no la entendieron y me cuestionan el porqué haber preferido vivir por Fe, que seguir con mi familia en pleno.   Nunca fue mi intención descuidar a mi familia.  En mi corazón siempre supe que Dios la tenía bajo su control y que la sacaríamos adelante.
 Perdí mi casa, mi familia está dividida, y me duele como humano que soy.  Ciertamente no me enseñaron a cuidar mi viña, y cuando Dios me rescató para él, ya mi viña estaba con el cerco derribado y con espinos y perfectamente la pude haber reconstruido con la mano de Dios si sólo hubiera sido llamado para ser un buen esposo y un buen padre.   Mi llamado fue explícito: “Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o esposa, o hijos, o tierras por mi nombre, recibirá cien tantos, y heredará la vida eterna.”  Mateo 19:29   
Tuve la oportunidad de quedarme en los Estados Unidos trabajando para mandar todo lo necesario a mi familia, pero no me quedé, primero por el llamado que tenía y segundo por mi familia.  Siempre decía en mi mente: DIOS PROVEERÁ.  Y así ha sido.  En toda su plenitud, él me ha ayudado en todo.  Con lo que Dios me da, él lo multiplica, pero no todos vemos las cosas del Señor con certeza y con convicción.
Ayer, mi hija, me pedía ayuda financiera. No era mucho, pero no tenía fondos.  Sin embargo, cuando ella o mi hijo me han solicitado cualquier cantidad, yo siempre les digo, Dios proveerá. Y así ha sido.  Así que hoy no fue la excepción.  Me pidió y no tenía, pero le dije: -hoy en la tarde te deposito lo que necesites, y ASÍ FUE.  Un amigo me dio $ 10.00, lo que necesitaba mi hija.  Cerca de las 8:00 PM  del día me vinieron a buscar, un hermano en Cristo, que casi no nos visita en la iglesia, pero que hoy vino, en un día no de culto,  a darme el triple de lo que necesitaba mi hija.  Pero  como dicen, las bendiciones de Dios vienen siempre en doble, en triple.  Salí a las 9:00 pm  a una velación de un padre de un amigo, y cuando regreso a la medianoche me  encuentro  con un mensaje en mi celular que me decía  que mandaban una ofrenda para la iglesia y $ 20.00 para este servidor. 
Viendo esto, se me vino a mi mente un versículo de Génesis, donde Dios se acuerda de Noé, después de 150 días de estar bajo una situación de crisis en el mundo:  estaban completamente inundados, en barco a la deriva, pero con una misión: preservar  a  todos los animales y a la familia de Noé.  Una labor de darle de comer a los animales, de oír sus constantes ruidos, sus olores, etc. debió de ser desgastante para Noé y su familia, pero lograron llegar al número exacto de días que tenía que pasar.  Si fuiste elegido para una misión, debes de hacerla y seguir hasta el final.  Posiblemente nos encontremos con situaciones estresantes, desalentadoras, oscuras, traicioneras, etc, que perfilan que Dios no nos escucha o que hemos sido dejados a la deriva. Pero  no es así. Tarde o temprano Dios interviene para recordarte que está contigo. Él se expresa libremente con nosotros y nos recuerda de para dónde vas y con quien vas.   Muchos colegas pastores tienen esa dicha de ser llamados y tienen a su familia. Cuiden esa familia.  A mí me tocó un tanto diferente, pero sé que la recompensa está con el que me llamó. 
Así que digo: Dios se acuerda de mí, del porqué estoy acá y del porqué aún no me saca de El Tránsito.  Y Él también se acuerda de cuando no tengo zapatos, de cuando no tengo bóxers, de cuando no tengo calcetines, de cuando no tengo camisas, de que cuándo estoy sólo, me manda muchachos, hermanas de la iglesia, niños a que me acompañen, me cuidan, me curan cuando estoy enfermo,  interceden por mí.  Así que levanto este pequeño testimonio, de que a pesar de tan duras batallas, de a veces querer tirar la toalla, de oír algunas veces al enemigo de que soy un fracasado,  LA MANO DE DIOS mece mi cuna y me hace dormir confiadamente.  ¿Quién como tú oh Jehová? Quién como tú oh Jesús.    Gracias Señor Jesús
Bendiciones a todos.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Haciéndome Fuerte En Las Batallas De La Vida.

Haciéndome Fuerte En Las Batallas De La Vida.
Hebreos 11:32-34
11:32 ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; 
11:33 que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones,
11:34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.
Siempre no nos deja de sorprender la forma de cómo Dios escoge personas para llevar a cabo sus propósitos divinos. Y es que tal sorpresa se da cuando uno mismo, al leer estas historias de hombres que son héroes de la FE, se da cuenta que ese héroe puedes ser tu mismo. Sí, ese hombre o mujer que tiene miles de defectos, el que tiene muchos vicios, el que siempre ha dicho que así nació y así será, etc. Quiero animarlo amigo lector,  que se centre  en que lo que al autor está escribiendo en todo el capítulo 11 y se dará cuenta que  TODO LO RELACIONADO A LA FE, esa fe que se necesita en todas las áreas de nuestras vidas está ahí plasmado y que conllevan actitudes que acercan al hombre a ser un hombre especial ante los del mundo por el poder de Dios en él. En este caso, a Barac lo ocupa para libertar al pueblo de Dio de la opresión de un enemigo poderoso.

Le muestro ahora, un pequeño bosquejo, para que si en algo se identifica en su vida personal, lo pueda estudiar con detenimiento y ser el próximo héroe de la fe.

1.      ¿Quiera era Barac?
Barac el hombre que siguió a Dios. Barac significa que se enciende para luchar contra una guerra encontra el rey Jabín de Canaán. Barac era de la tribu de Neptalí, el Hijo de Abinoam un Midianites. y 5o Juez de Israel a lo largo de lado Débora 1237-1198 a.C.
2.     La realidad de los hechos de ese momento(Puede ser tu realidad)
IMAGÍNESE usted frente a frente con un batallón de soldados enemigos dotados de lo último en material bélico y listos para emplearlo. En comparación, usted y sus compañeros se hallan prácticamente indefensos.
Barac, Débora y 10.000 israelitas vivieron esta experiencia durante la época de los jueces de Israel. Los cananeos, comandados por Sísara, componían el ejército enemigo. Su armamento incluía carros de guerra con ruedas provistas de mortíferas hoces de hierro. El escenario de la batalla fueron el monte Tabor y el valle torrencial de Cisón. Lo que allí ocurrió pone de manifiesto que Barac fue un hombre de fe ejemplar. Analicemos los sucesos que precedieron a este enfrentamiento.

3.     Enfrentarse a esa realidad. 
El libro de Jueces habla de las repetidas ocasiones en las que los israelitas abandonaron la adoración verdadera y de las nefastas consecuencias que esto tuvo. En todos los casos, cuando suplicaban sinceramente la misericordia divina, Dios nombraba un salvador que los libraba, pero ellos enseguida volvían a rebelarse contra Él. Fieles a este patrón, “los hijos de Israel de nuevo empezaron a hacer lo que era malo a los ojos de Jehová ahora que estaba muerto Ehúd”, un juez que los había liberado de la opresión moabita. De hecho, “procedieron a escoger dioses nuevos”. ¿Cuál fue el resultado? “Jehová los vendió en mano de Jabín el rey de Canaán, que reinaba en Hazor; y el jefe de su ejército era Sísara [...]. Y los hijos de Israel empezaron a clamar a Jehová, porque [Sísara] tenía novecientos carros de guerra con hoces de hierro, y él mismo oprimió a los hijos de Israel con dureza durante veinte años.” (Jueces 4:1-3; 5:8.)
Las Escrituras describen la situación de Israel: “[En aquellos días] no había tránsito en los senderos, y los viajantes de veredas viajaban por senderos indirectos. Los moradores de la campiña abierta cesaron” (Jueces 5:6, 7). Los israelitas vivían aterrorizados por los cananeos que merodeaban en carro por los alrededores. “El miedo dominaba la vida del pueblo —dice cierto estudioso—; parecía que toda la comunidad estaba paralizada e indefensa.” Por eso, como ya habían hecho antes, los desalentados israelitas clamaron a Jehová en busca de ayuda.
La gente se olvida de Dios, cuando ya están en paz, cuando están en abundancia, cuando otros quehaceres, sean estudios laicos u otras tareas.  Aplique esto para su propia vida, como en forma involuntaria se ha olvidado de honrar a Dios, viniendo a la iglesia, cantando, orando, etc, todo lo que Dios le demande en este lugar. Si hacemos esto nuestra manera de vivir, nos olvidamos por completo y llegará el tiempo en que no nos importa si vamos o no vamos a orar, a congregarnos.


4.      Recibimos el castigo  de lo que se le llaman las consecuencias del pecado.
Muchas veces el mismo Padre cierra las puertas, no responde en el momento que nosotros lo necesitamos, su ira se vuelve contra nosotros,  y hace que el devorador llegue establecer escasez, sufrimientos, derrotas, humillaciones que  nos doblegue el brazo.

5.      Dios siempre se acuerda de su pueblo, a pesar de infidelidad  Vea. El Vers. 3 del cap. 4 de Jueces “Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová, porque aquél tenía novecientos carros herrados, y había oprimido con crueldad a los hijos de Israel por veinte años.”

  En medio de la crisis nacional que atravesó Israel bajo la opresión cananea, Dios usó a la profetisa Débora para dar a conocer sus juicios y sus instrucciones. De este modo, Jehová le concedió el privilegio de actuar, en sentido metafórico, como madre en Israel (Jueces 4:4; 5:7).
Débora mandó llamar a Barac y le dijo: “¿No ha dado la orden Jehová el Dios de Israel? ‘Ve, y tienes que desplegarte sobre el monte Tabor, y tienes que llevar contigo diez mil hombres de los hijos de Neftalí y de los hijos de Zabulón. Y ciertamente atraeré hacia ti, al valle torrencial de Cisón, a Sísara el jefe del ejército de Jabín, y sus carros de guerra y su muchedumbre, y verdaderamente lo daré en tu mano’” (Jueces 4:6, 7). Con la pregunta “¿No ha dado la orden Jehová [...]?”, Débora dejó claro que ella no era ninguna autoridad sobre Barac. Ella se limitó a intervenir como el medio a través del cual se transmitía un mandato divino. ¿Cómo reaccionó Barac?
“Si tú vas conmigo —dijo Barac—, entonces ciertamente iré; pero si tú no vas conmigo, no iré.” (Jueces 4:8.) ¿Por qué era reacio Barac a aceptar la tarea que le encomendaba Dios? ¿Por cobardía? ¿Porque le faltaba confianza en las promesas divinas? De ningún modo. Barac no rechazó la misión ni desobedeció a Jehová. Más bien, su respuesta indicó que no se sentía capacitado para cumplir el mandato divino por sí solo. La presencia de la representante de Dios le garantizaría la guía divina y les infundiría confianza a él y a sus hombres. Así pues, la condición que puso Barac no fue una señal de debilidad, sino una muestra de su fe firme.
La reacción de Barac puede compararse a la de Moisés, Gedeón y Jeremías, quienes tampoco confiaban en su capacidad para llevar a cabo las comisiones divinas. Pero no por ello se les consideró menos fieles (Éxodo 3:11–4:17; 33:12-17; Jueces 6:11-22, 36-40; Jeremías 1:4-10). ¿Y qué se puede decir de la actitud de Débora? En vez de intentar apoderarse del control, sirvió a Jehová con modestia. “Sin falta iré contigo”, le respondió a Barac (Jueces 4:9). Estuvo dispuesta a dejar su hogar —un lugar mucho más seguro— y acompañar a Barac a la inminente batalla. Débora también es un ejemplo de fe y valor. Al buscar hacer el bien a su pueblo, el llama a personas que ante sus ojos son capaces de hacer el mandado que les delega. Por ello nunca diga no puedo.

¿Qué aprendemos de esta mención en la Biblia del nombre de Barac?
El relato de Barac nos enseña importantes lecciones. Todo el que aparta de su vida a Jehová acaba teniendo problemas y frustraciones. Sin embargo, acudir a Dios con arrepentimiento y demostrar fe en él permite librarse de diversas clases de opresión. También es necesario que cultivemos la obediencia. Incluso cuando parece que las instrucciones de Dios no se ajustan a la lógica humana, podemos estar seguros de que siempre nos reportan beneficios duraderos (Isaías 48:17, 18). Barac puso “en fuga a los ejércitos de extranjeros” porque ejerció fe en Jehová y siguió sus instrucciones (Hebreos 11:32-34).
La canción de Débora y Barac concluye con una nota conmovedora: “Así perezcan todos tus enemigos, oh Jehová, y sean los que te aman como cuando el sol sale en su poderío” (Jueces 5:31). ¡Qué ciertas serán estas palabras cuando Jehová ponga fin al malvado mundo de Satanás!

DIOS NOS BENDIGA A TODOS.