lunes, 7 de mayo de 2012

VIVIENDO BAJO LA MESA

Lucas 16:  19-25

16:19 Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. 
16:20 Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas,
16:21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. 
16:22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. 
16:23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 
16:24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. 
16:25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 



Quiero hablarles de algo que es bueno recordarles:
  1. Somos hijos, somos herederos,  por el eterno sacrificio que hizo Jesús en la  cruz del Calvario y por ende, hay que aplicar la enseñanza que él mismo Jesús nos expuso: “Padre nuestro que estás en los cielos” Lucas 11:2  

Algo que siempre nos atrasa en nuestro desarrollo como cristiano, es que olvidamos que siendo hijos de Dios, nos ha dado  un linaje, una familia, un poder y una morada especial.
La porción de la Biblia que te expongo, es una enseñanza de dos personajes que reflejan su condición familiar: ambos personajes ilustra que eran hijos de Abraham.
Abraham, el hombre que le creyó a Dios, el más rico en bienes, en siervos, en riquezas, etc, tuvo una descendencia en su pueblo, numerosa, pero no todos creyeron en el Dios de él, a tal grado que muchos  de su pueblo fueron muertos por la mano de Dios por su incredulidad y necedad.

Por ello el título de este mensaje que mensaje que te traigo hoy: “Viviendo bajo la mesa”  principalmente para aquel que cree en su Padre Celestial, pero no hace uso de las promesas ni del linaje que  tiene.

¿Qué hace un hijo de Abraham debajo de una mesa, acostumbrado a las migajas?
¿Qué hace un hijo de Abraham viviendo en pobreza?
¿Qué hace un hijo de Abraham no renovándose en conocimiento?
¿Qué hace un hijo de Abraham enfermo?
¿Qué hace un hijo de Abraham queriendo dar lástima a otros?
¿Qué hace un hijo de Abraham olvidando su casa?


1.      ¿Cuál es la relación que tienes con Dios? 
Algunos de los cristianos, sólo profesamos ser hijos de Dios cuando nos conviene. El rico estaba relacionado con Abraham por la carne, pero no en la fe. Algunos de nosotros  venimos por carne, andamos en la carne, queremos sacar provecho de lo que decimos que somos y no  nos damos cuenta de las oportunidades que Dios nos da para hacer misericordias con el necesitado.
Pablo decía a los Corintos: “porque por fe andamos, no por vista”  2ª. Cor. 5:7
No  me mueve a ser cristiano sólo en días especiales, sino en todos los minutos de mi nueva  vida. No me mueve a ser cristiano sólo con personas ricas o con cierta afinidad  de actividades, sino me mueve a serlo con todas las personas.

2.      ¿Qué hace un hijo de Abraham debajo de una mesa, acostumbrado a las migajas?
A Lázaro se le olvidó que su linaje era un linaje real, que tenía  un Padre en la fé, en la que el mismo David  aprendió a decir: “Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.” Salmos 37:25
Uno de los paradigmas que hay botar en el cristiano es el “conformismo” La conformidad con respecto a Dios nos trae estancamiento espiritual en el alma y posiblemente nos  traiga  la pobreza  de espíritu. La mente creativa, la soñadora, la inteligente, etc, nos abandonan o   nos quedamos como muertos para el Reino de Dios.

3.      ¿Qué hace un hijo de Abraham viviendo en pobreza?
Algunos confundimos la pobreza con la escasez. Ser pobre es una condición de miseria, y vivir en escasez es una condición temporal.
“ No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.  Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.”  Fil. 4:11-12
Hay momentos en tu vida de cristiano que estás encendido en todo, tu primer amor fluye como torrente de manantial, imparable, y Dios en su eterno amor  nos  favorece, nos abre las puertas necesarias para alcanzar riquezas. Este mismo cristiano, ve las oportunidades de alcanzar el favor de Dios y no las aprovecha. Quiere seguir su mismo estilo de vida del pasado: sus mismos amigos, su misma manera de pensar, su misma manera de hablar, su misma manera de adorar Dios.
Ciertamente hay momentos de prueba carácter, de convicción, en donde todos pasaremos por esa escuela, pero es de entender de que es pasajera.
Pablo había experimentado dos situaciones: de escasez y de abundancia.  La escasez  no es sinónimo de pobreza, es un estado  temporal donde no se dispone de todo lo que queremos porque no hay liquidez, pero hay títulos valores que tarde o temprano se van a hacer efectivo y saldremos a la abundancia.
Pero entienda que en la escasez, si hay para comer, si hay  para pagar lo básico, si hay para vestirse. Quizás en un  estado de abundancia hay  5 botellas de leche, en el día ahora en la escasez sólo tiene 2; sólo hay 1 carro para transportarse, cuando antes habían 3; cuando hay sólo para comprar los alimentos básicos, cuando antes comprabas   hasta cosas innecesarias en la comida, cuando antes te dábamos cakes, ahora sólo pan dulce, etc, pero NUNCA DEJASTE DE COMER, dejaste de vestirte, dejaste de estudiar.

4.      ¿Qué hace un hijo de Abraham no renovándose en conocimiento?
Decía mi primer pastor que escuchaba en los sermones que daba: “El hombre  mientras más se prepara, Dios más y mejor lo utiliza” y ciertamente, aquel que le quita lo morboso a la ciencia, le quita la comprobación de los hechos por medio del experimento y resultados, encuentra un camino más fácil para exponer el mensaje de Dios.  Recuerdo a un amigo, compañero de armas en el evangelio cuando comenzábamos a venir a la misión de Usulután, cuando a  él se le encomendó a ir al penal de la ciudad de Usulután y a mi persona se me encomendó de supervisar la labor de él y de otros hermanos que hacían los mismo en otros penales. Cuando yo lo oí exponer el mensaje de La Biblia, lo hacía usando términos de la ciencia, ya que él estaba estudiando para doctor, pero exponía el mensaje central de cómo Dios hacía los órganos perfectos,  y como él ocupaba a los médicos a aliviar  el problema de alguna afección en las personas. De alguna  manera este amigo sabía que, por sus estudios, el cuerpo humano es tan complejo pero al mismo tiempo asombroso, por su funcionamiento, por su perfección que sólo Dios lo pudo haber hecho.
Del mismo modo, hay que renovar el entendimiento.a través de lo que el Espíritu Santo nos quiere dar, en el momento, en la ocasión. 
Los fariseos perdieron la oportunidad de renovarse en esta parábola, ya que ellos tenían otra perspectiva: los mendigos eran despreciados por Dios, no eran escogidos de Dios.
La mejor manera de prepararse.

5.      ¿Qué hace un hijo de Abraham enfermo?
Nuestro mismo amado Jesús nos enseña en Mateo lo siguiente:
7:9¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
7:10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
7:11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
A Lázaro se le olvidó su linaje  de quien era él. Prefirió que los perros le lamieran su enfermedad y no su padre que lo cuidara.
Les cuento algo: Un  día antes de que escribiera este mensaje, caí enfermo de un mal intestinal, de los que pocos en mi vida me han dado. Siempre he comido de esto y  de lo otro y no me enfermo por ello, pero ayer fue la excepción. Estaba en la casa con mis hijos y al día siguiente tenía  que irme a la iglesia que está a 130 km de distancia. Mis hijos al ver mi situación se  preocuparon un poco y  fueron a la farmacia, consultaron con alguien de medicina  de esto y de lo otro, total, que me llevaron varias medicinas, pero en su mensaje me decían: “papá, descanse un poco, quédese tranquilo, y oraron por mi y mi salud. Mi esposa también lo hizo en la distancia, y poco a poco fue cediendo el dolor y la temperatura. Me sentí muy estimulado pensar de que tienes a una familia que te cuida. Más sin embargo hay personas que quieren terminar como Lázaro, enfermos, con llagas, porque en su soberbia no quieren cambiar de actitud. El rico no cambió de actitud después de estar en el infiero, pues le pide a Abraham a que  mande a Lázaro a mojarle la lengua, viéndolo siempre como un esclavo.
Si tenemos a un Dios como Padre mi actitud como hijo ha de ser como esa: hijo. No le pediré al vecino, le pediré a mi Dios. Si tengo al Espíritu Santo, él me puede ayudar a transmitir a mi Padre y a  Jesús que necesito la sanidad.

6.      ¿Qué hace un hijo de Abraham queriendo dar lástima a otros?
No hemos sido llamados a dar lástima, aunque esta pueda generar algún tipo de misericordia por parte de nuestros semejantes.
El ponernos delante de la puerta de un rico, es confiar  en el hombre, y como ven en esta lectura, lo que apenas alcanzó es migajas. Algo vergonzoso para el cristiano, pues declarando que somos hijos de un padre rico, no podemos estar en ese estado de calamidad. Hay que honrar ese linaje  y por lo tanto, la misericordia de Dios y su enseñanza es la que nos sostiene de todo agravio.
“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”  Heb. 11:6
Si  busco a Dios es con mente de positivismo, de energía interior, de vestirme como lo que soy, de caminar con estilo, de saludar y de comer con elegancia, de ser responsable con esto y con lo otro.
  
7.      ¿Qué hace un hijo de Abraham olvidando su casa?
Si la parábola del hijo pródigo nos recuerda de que a pesar de sus andanzas y mal andanzas, el recuerda su casa, de donde salió, de lo que había, de lo que tenía y cómo él decide volver a ella, así también, no seas orgulloso, no vivas de lo que la gente dice, pues algunos no quieren volver a la iglesia por el que dirán los demás. Nos importa lo que piense Cristo, lo demás es lo de menos.
Otra vez Lucas 15:18 nos dice:
“Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.”
¿Qué haces entonces fuera de la casa de Dios?  Vuelve a tu camino. Hebreos 10:25 nos recuerda que debemos hacer, no buscando a hombres sino a Dios.


Analicemos nuestras vidas y consideremos si nos conviene seguir viviendo bajo la mesa, o nos apoderamos de una vez por todas de las promesas que Dios nos ha dado:
·        Somos sus hijos. Juan 1:12 Yo me declaro su hijo.
·        Nos ha dado salud: Isaías 53:5 “Por su llaga hemos sido curados.”  Yo me declaro sano, no sólo de mi carne, sino también de nuestro interior.
·        Me declaro bendecido.  Su palabra me dice la bondad de Dios y su misericordia me perseguirán todos los días y no por lástima, sino porque soy su hijo.   Salmos  23:6
Gracias mi padre por esta enseñanza. Rompemos toda atadura que me limite a vivir como un mendigo y  declaramos que llegaremos  a ser ese varón perfecto, alcanzado la abundancia acá en la tierra, unido con ese    dominio que tú nos ha dado, acá en la tierra.

Y así como estas promesas también hay muchas otras, de las cuales te pedimos las leas y las recuerdes siempre.  Dios te bendiga. Roberto González.