martes, 29 de agosto de 2017

¿Cómo Puedo Estar Seguro De Que Estoy Orando De Acuerdo A La Voluntad De Dios?

“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar”
Lucas 18:1

La aspiración más alta del hombre debe ser darle gloria a Dios en todo (1 Corintios 10:31 dice; Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. ), y esto incluye orar de acuerdo a Su voluntad. Muchos de nosotros, pensamos que somos cristianos porque andamos una Biblia o cantamos una alabanza, pero se sabe que gran parte no saben que leen y otros leyendo, no se atreven a memorizar una palabra de fe y la alabanza que cantan no saben de donde salen esas palabras.
Cuando te das cuenta que orar es una necesidad, (También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar Lucas 18:1),  entonces debemos de ordenar las prioridades del día a día y acá entonces donde Jesús nos indica que hay que empezar siempre orando, por lo menos una hora y no permitas que te reclame:
Marcos 14:37   Jesús le reclamó a Pedro y con asombro entristecido le preguntó: “Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una hora?” En otras palabras Jesús les estaba reprendiendo por estar durmiendo y no haber podido orar con Él, les amonestó diciendo: ¿en estos momentos difíciles, cuando mi alma está cargada, cuando les he compartido que voy a ser entregado y que voy a sufrir en la Cruz del Calvario, ustedes mis discípulos más cercanos no han podido estar conmigo en oración? Para nosotros sin embargo estas palabras: ¿duermes? ¿No has podido velar una hora? pudieran significar un reproche abierto cuando anteponemos cualquier otra cosa en prioridad antes de orar.
Ahora bien, ya decidos o convencidos de orar, debemos pedir por sabiduría. “Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” (Santiago 1:6). Al pedir por sabiduría, debemos también confiar en que Dios es bondadoso y está dispuesto a responder a nuestras oraciones: “Pero pida con fe, no dudando nada,” (Santiago 1:7; también Marcos 11:24). Así que orar de acuerdo a la voluntad de Dios, incluye pedir por sabiduría (para conocer la voluntad de Dios) y pedir con fe (para confiar en la voluntad de Dios).
Aquí hay siete instrucciones bíblicas que guiarán al creyente para orar de acuerdo a la voluntad de Dios:

1) Ora por lo que la Biblia manda que oremos.¿Sabés que cosa nos pide al orar?
  1. Se nos dice que oremos por nuestros enemigos (Mateo 5:44);
  2. Para que Dios envíe misioneros (Lucas 10:2);
  3. Para que no entremos en tentación (Mateo 26:41);
  4. Por quienes proclaman el Evangelio en el mundo (Colosenses 4:3; 2 Tesalonicenses 3:1);
  5. Para aliviar la aflicción (Santiago 5:13);
  6. Y por la salud de hermanos creyentes (Santiago 5:16). Donde Dios ordena la oración, podemos orar con la confianza de que estamos haciendo Su voluntad.

2) Sigue el ejemplo de personas piadosas en la Escritura. Pablo oraba por la salvación de Israel (Romanos 10:1). David oraba por misericordia y perdón cuando pecó, (Salmos 51:1-2). La iglesia primitiva oraba por valor para testificar (Hechos 4:29). Estas oraciones estaban de acuerdo a la voluntad de Dios, y en la actualidad se pueden hacer oraciones similares. Así como Pablo y la iglesia primitiva, nosotros deberíamos estar orando siempre por la salvación de otros, tanto por los que conocemos –seres queridos que aún no conocen a Cristo— como por los que no conocemos, especialmente por aquellos en autoridad sobre nosotros. Por nosotros mismos, debemos orar como lo hizo David, siempre conscientes de nuestros pecados y trayéndolos ante Dios antes que obstruyan nuestra relación con Él y frustren nuestras oraciones.
3) Ora con la motivación correcta. Los motivos egoístas no serán bendecidos por Dios. “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” (Santiago 4:3). También debemos orar, no para que nuestras elevadas palabras puedan ser oídas y podamos ser vistos por otros como “espirituales,” sino mayormente en privado, en secreto, para que nuestro Padre celestial que escuchará en lo privado, nos recompense en público (Mateo 6:5-6).
4) Ora con un espíritu de perdón hacia otros (Marcos 11:25). Un espíritu de amargura, enojo, de venganza u odio hacia otros, evitará que nuestros corazones oren en total sumisión a Dios. Así como se nos dice que no llevemos ofrendas a Dios mientras haya conflicto entre nosotros y otro cristiano (Mateo 5:23-24), de la misma manera Dios no quiere la ofrenda de nuestras oraciones, hasta que nos hayamos reconciliado con nuestro hermano o hermana en Cristo.
5) Ora con acción de gracias (Colosenses 4:2; Filipenses 4:6-7). Siempre podemos encontrar algo por qué estar agradecidos, sin importar cuán cargados estemos por nuestros deseos o necesidades. Aun la persona que más sufra viviendo en este mundo, redimido por el amor, y que tenga el ofrecimiento del cielo ante sí, tiene motivos para estar agradecida a Dios.
6) Ora persistentemente (Lucas 18:1; 1 Tesalonicenses 5:17). Debemos perseverar en la oración y no renunciar ni desanimarnos porque no hayamos recibido una respuesta inmediata. Parte de orar en la voluntad de Dios, es creer que ya sea que Su respuesta sea “sí,” “no,” o “espera,” aceptemos Su decisión, nos sujetemos a Su voluntad, y continuemos orando.
7) Depende del Espíritu de Dios en la oración. Esta es una maravillosa verdad: “Y de igual manera El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.” (Romanos 8:26-27). Tenemos la ayuda del Espíritu en la oración. En tiempos de nuestra más profunda depresión o pena, esos tiempos cuando sentimos que “simplemente no podemos orar,” tenemos el consuelo de saber que Dios Mismo, en la Persona del Espíritu Santo, ¡está realmente orando a Sí Mismo por nosotros! ¡Qué Dios tan maravilloso tenemos!
¡Qué seguridad podemos tener, cuando buscamos andar en el Espíritu y no en la carne! Entonces podemos tener la confianza de que el Espíritu Santo realizará Su trabajo al presentar nuestras oraciones al Padre de acuerdo a Su perfecta voluntad y tiempo, y nosotros podemos descansar en la certeza de que Él está trabajando en todas las cosas para bien (Romanos 8:28).
Dios les bendiga a cada uno de ustedes.

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