viernes, 3 de julio de 2009

¿QUÉ VOZ ESCUCHAS TU?

¿QUÉ VOZ ESCUCHAS TU?

Génesis 3:17

Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.

Introducción:

En muchas ocasiones pasamos por momentos en que tenemos que tomar una decisión cuyo resultado no es nada grato, pero sucede que buscamos asesoría en personas muy afines a nosotros o nos acercamos a aquellos que nos pueden dar una consejería que nosotros nos facilite oír, pues esta persona por X o Y compromisos con nosotros no se atreven a decirnos una verdad. Algunas veces sabemos en nuestro adentro qué decisión debemos de tomar pero acudimos a otros para legitimar una decisión equivocada.

Una de las verdades que encontramos en la Biblia es la siguiente: Mas el que me oyere, habitará confiadamente Y vivirá tranquilo, sin temor del mal. ” Prov. 1:33

Ahora veamos el error más común que encontramos en la voz que nos influencia para tomar una decisión: Escuchamos la voz de la esposa o del esposo, la del amigo o la de la vecina o compañero de trabajo, y no es que esté mal que se oiga la voz de estas personas como tal, pero si no tienen el conocimiento de la verdad de Dios, si no la practica, si no la vive, si no se alimenta de ella, etc, entonces todo lo que la persona consultada me diga no deja de ser una simple palabra sin valor.

Pero lo más terrible de esto es que las personas a quien acudimos, bien pudimos en un momento determinado alimentarlas o retroalimentarlas de gran verdad, de la misma Palabra de Dios y no lo hicimos. Por ende cuando le venga a pedir un consejo, la persona me lo dará a su criterio y no a la manera de Dios. Ese problema pasó con Adán y Eva. Eva invitó a comer a Adán del fruto que daba aquel árbol del cual no debían de cortar frutas. Adán lo sabía y se le pasó por alto. El momento más íntimo que se pueda pasar con una pareja producto de uan confusión en nuestra mente, en nuestro corazón, será como el momento de confusión que el enemigo pueda aprovechar para hacernos caer.

Por ello te doy algunos consejos para que podamos tener la seguridad de que el consejo que nos dan es un buen consejo que me ayudará a tomar una buena decisión:

  1. No escuchar sugerencias que vayan en contra de voluntad de Dios.

Algún vez nos hemos visto en conflicto porque un amigo, un familiar o nuestro propio cónyuge o hijos nos han sugerido no ir a la iglesia ese día o al culto que siempre habituamos ir porque hay un cumpleaños de un familiar, un paseo, una excursión o la visita de un familiar. Dios quiere prioridades hacia él, que nuestra boca declare alabanza pero que se demuestre con nuestros hechos. Y así como este caso, existen otros muchos, cuando por la voz de alguien cercano dejamos de ser benignos, pacientes o bondadosos. Adorar a Dios siempre es nuestro deber, nuestro gozo, nuestro agradecimiento. Dijo Josué: “pero yo y mi casa serviremos a Jehová.”

  1. Alimente y retroalimente a su círculo más intimo de amigos y familiares con la Palabra de Dios.

Sí las personas a quien acudimos para pedir consejos en momentos de necesidad son personas que amamos, sea un amigo, sean nuestros hijos o esposos, debiésemos de alimentarles espiritualmente de manera sistemática, es decir en forma ordenada. Un devocional familiar todas las noches, una reflexión vía correo electrónico a ese amigo, la salida a eventos cristianos juntos, harán que ellos tengan siempre su vasija llena para que en momentos de compartir su aceite pueda ser de grato perfume a quienes se lo comparten. Eso es lo que menos hacemos. Algunas veces sabemos que nuestros amigos fallan en algún aspecto, nuestros hijos adolescentes, nuestros propios esposos y no tenemos la valentía de enfrentar esa situación porque no hay comunicación, no hay entendimiento. No les damos Palabra de Dios. Adán había

comunicado a Eva de la instrucción de Dios, pero quizás no hizo énfasis, no la resaltó, no la dijo con pasión y por ello Eva también cayó presa del engaño de la serpiente.

  1. Cúidate de las palabras melosas.

Dice Moqueas 7: 5 No creáis en amigo, ni confiéis en príncipe; de la que duerme a tu lado cuídate, no abras tu boca.

La seducción viene del verbo “seducir” el cual quiere decir lo siguiente:

(Del lat. seducĕre).

1. tr. Engañar con arte y maña; persuadir suavemente para algo malo.

2. tr. Atraer físicamente a alguien con el propósito de obtener de él una relación sexual.

3. tr. Embargar o cautivar el ánimo.

Tanto hombres como mujeres como hombres somos propensos a caer presa de este tipo de trampas. Los hombres hablamos palabras dulces pero mentirosas a aquellas mujeres casadas, comprometidas e inclusive solteras, pero que van con un propósito mezquino: acostarse con ellas. También entre las mismas mujeres, más de alguna se acercará para decirte que nos seas tonta, que no tienes que aguantar a tu marido que es borracho, que es mujeriego, que estás joven, que tienes toda una vida por delante…¡pobre de ti si le haces caso! Al igual que las mujeres que caen presa de estas palabras suaves, terminan también tragando hiel cuando se enfrentan a una realidad de soledad, de abandono, de desprestigio, etc. también los hombres caen presa de las mujeres con sus palabras suavecitas, que algunas veces se hacen pasar por víctimas de esposos que no las comprenden, que son desafortunadas, etc. y convencen al hombre a que termine deshaciendo un matrimonio, una relación que por algunos años ya llevaba fruto. Los amigos también influyen con esas palabras lisonjeras. Algunas veces nos presionan con que “somos amigos de muchos años, una no es ninguna, que la mejor mula se nos corre, como si no fuéramos cheros, etc.” y nos persuaden a ir a una fiesta pagana, a un burdel, a tomar un trago o cerveza, a hacer una borma de mal gusto.etc.

La esposa es la ayuda idónea del hombre, de eso estamos claros, pero si nosotros los esposos no la alimentamos y le damos señales claras de cuales son nuestras prioridades ni la saturamos con la misma Palabra de Dios, entonces ¿Qué tipo de ayuda conforme a la voluntad de Dios puedo esperar? Y si ustedes mujeres no se preocupan de estar bajo el sometimiento de la Palabra de Dios, no adornan ni perfuman ese templo suyo con la obediencia misma, el servicio y adoración a Dios, entonces, ¿Qué consejo oportuno y acertado le puedo dar a mi cónyuge?

Eva persuadió a Adán de hacer lo contrario a lo que Dios había dicho. Hubo momento de confusión, ahí, de desorden. El orden de las prioridades fueron cambiadas.

No permitamos escuchar una voz que esté contaminada. No le de lugar al enemigo al escuchar una voz contaminada para que usted haga algo diferente a lo que debe de hacer. DIOS SE AGRADA EN LOS QUE LE BUSCAN Y LE OBEDECEN.

El que tenga oídos para oír, que oiga. AMEN

Roberto González,

Pastor

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