lunes, 12 de abril de 2010

COMENZANDO A VIVIR EN LA ETERNIDAD


COMENZANDO A  VIVIR EN LA ETERNIDAD
Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.  (Romanos: 8:11)



Hablar de la resurrección con la mayoría de personas no es tan apasionado como debiese de ser entre los creyentes,  pues  no dimensionan la nueva vida que comenzamos desde el día  que aceptamos a Cristo.
Aún nos pasa como aquellas mujeres que venían al tercer día de la muerte de Jesús a su sepulcro a ponerle especies aromáticas, no para maravillarse de las palabras cumplidas cuando dijo que iba a resucitar al tercer día,.
En el evangelio de Marcos encontramos lo siguiente:
16:1 Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. 
16:2 Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol. 
16:3 Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?.

Tristemente nos pasa a aquellos que somos líderes y es que observamos a personas que no entienden la verdadera finalidad de ser cristiano, que no entiende el porqué va a la iglesia. Muchos vienen por religiosidad, por cumplir un voto o una promesa, pero no para ser un río de adoración al Rey de Reyes y que hay que prepararse a alabar a Cristo por la eternidad.

Muchos dicen que no cantan en la iglesia porque no tienen buena voz, les tomamos la palabra, pero al nombrarlos para que oren en público se niegan, dicen, ¡ay hermano! que ore otro, es que me da pena! Otras veces decimos: que pase un hermano o hermana a agradecer a Dios por tantas cosas que nos ha dado y tampoco pasan. Tienen material e insumos abundantes para decir una palabra y no la dicen….pero y entonces?

Si he comprendido que Jesús resucitó, nosotros también debiésemos de tener la esperanza de que resucitaremos para gloria de Dios y que una de las cosas que haremos eternamente es adorarle y alabarle. ¿Porqué no comenzar a vivir mi eternidad acá en la tierra?

La insignia de todo creyente es que resucitaremos en tiempo postrero, si es que ya hemos “muerto” en la carne físicamente.
La 1ª Carta a los Tesalonicenses nos dice: “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él”. 

La llave de nuestra resurrección radica en la fe en Jesús que me perdona todo pecado y lo he recibido como mi Salvador, pero también que venció a la muerte y que así también resucitarán todos aquellos que han creído en él. Por supuesto, para resucitar en ese tiempo postrero vamos a pasar por la muerte natural, en donde ese cuerpo físico dejará de existir, pero que al resucitar tendremos nuevo cuerpo transformado para Dios. Muchos le tienen miedo a la muerte física y son tantas las excusas que se tienen para no morir.  Sin embargo usted debe de estar preparado para cuando ese día llegue y no tenerle miedo a la muerte, pues después de la muerte comenzaremos la nueva etapa del cristiano en la mejor vida sin igual.



Todo creyente entonces, debiese de tener la seguridad de:

1.      El Espíritu Santo me levantará de mi sepulcro.  Lo hizo una vez al convencerme de pecado y me levanto de entre los “muertos vivientes” y lo volverá  a hacer cuando Jesús nos llame con voz de trompeta desde las nubes.

2.     La muerte no tiene potestad sobre nosotros:
"Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella" (Hechos 2:24).
Cuando morimos, simplemente entendamos que vamos a “dormir” en el Señor.

3.     Dios Es Noticia Sanadora en todo lugar
"Sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano (Hechos 4:10).

4.     Dios es Dios de casos difíciles hasta en la muerte
Pero Dios lo resucitó de la tumba (Hechos 13:30). ¿A cuantos de nosotros nos levantado casi de la tumba, de una enfermedad, de un problema familiar, etc?
"La cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy" (Hechos 13:33).

5.     Recompensa de un cuerpo distinto, especial para Dios.
"Y en cuanto a que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, lo dijo así: Os daré las misericordias fieles de David" (Hechos 13:34).  Llegará el día en que este cuerpo que es templo del Espíritu Santo, será transformado en un cuerpo perfecto para Dios. Este viejo cuerpo no nos ayuda a permanecer en santidad, y hasta renegamos de él. Queremos ser altos, bajitos, de otro color; tener dientes de oro, etc.


6.     Nuestra Fé
"Sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro" (Romanos 4:24).

7.     Resucitados con Cristo para la Eternidad desde nuestro bautismo
"Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva" (Romanos 6:4). Comenzemos a andar dese ahora en una nueva vida, vida con la eternidad de Dios, desde hoy, puesto que desde que somos hijos de Dios, tenemos la promesa del Espíritu Santo en nosotros y por consiguiente una nueva vida en abundancia en días y en bondades.
El que tenga oídos para oír que oiga.




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