martes, 14 de enero de 2014

UNO DE LOS FRUTOS PRECIADOS: LA OBEDIENCIA AL CIEN POR CIENTO

UNO DE LOS FRUTOS PRECIADOS: LA OBEDIENCIA AL CIEN POR CIENTO
: “Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos.  ” 1er. Libro Samuel 15:3



Dicen los eruditos en letras, que la obediencia Indica el proceso que conduce de la escucha atenta a la acción, que puede ser puramente pasiva o exterior.

La Biblia, en el libro de Génesis empieza a  narrar la existencia del hombre, su reinado, su señorío, pero sobre todo dándole una orden o instrucción para que obedeciera al que lo creó a imagen y semejanza suya: Dios. ¿Cuál era esa instrucción?  Dice Gen. 2: “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás
Escuchar atentamente implica que el hombre debe de razonar las consecuencias de hacer las cosas tal como se las han dicho como las consecuencias de no hacerlo.  Muchas personas juegan con su vida, de su existencia, a pesar de que le dicen que fumar es malo, de que tomar le puede provocar cirrosis, de que estar metido con dos o más mujeres le puede traer alguna complicación judicial o social con la familia. Es en el Edén, en donde la familia estaba constituida en donde el hombre, el que tenía el señorío y la instrucción de expandir el Reino de Dios, comete  el acto de desobedecer a Dios y prevalece la voz de la mujer y no la de Dios.
Ciertamente Eva comió del fruto prohibido, pero no pasó nada, porque ella no era la del mandato, porque ella estaba sujeta a su esposo y era él el que tenía que discernir que tipo de amonestación recibiría, sí intercedía por ella ante Dios, o algo tenía que hacer. Pero al comer Adán, entonces si “tronó Troya” porque él si era el llamado a obedecer, pues él tenía toda la potestad en su corazón para hacerlo.
¿Qué estrategia usa el enemigo para hacer caer a aquel que es llamado a obedecer? 
Adán por sí solo no hubiese caído en la trampa, porque estaba seguro del mandato de Dios y el enemigo lo sabe. Por ello no lo busca a él, porque sabe de que aquel varón está encendido con la palabra. Entonces va y busca al amigo, al compañero, a la esposa, a la que duerme a tu lado, a la persona que tu le has abierto la puerta de la confianza de tu corazón, a la que te puede susurrar a tu oído para que le seduzca y le desobedezcas.
Todo acto de desobediencia nos puede traer consecuencias, que si las analizáramos conforme a la Escritura nos diéramos cuenta que son graves, nos dejan sin herencia, nos dejan en la cárcel, nos dejan enfermos de forma irreversible.
El caso de Saul fue igual, pues era el ungido de Dios pero que tenía que saber que “estaba bajo autoridad” y no de autoridad cualquiera, sino la de Dios.
Por eso mi amigo, desobedecer a la autoridad que Dios ha puesto en tu colonia, ciudad, país, etc, trae consecuencias que nos podemos lamentar después, porque no analizamos como debe de ser las consecuencias de hacerlo.
Saúl desobedeció a Dios por quedar bien con el pueblo, pues según la Biblia, él como rey dio la orden, la que recibió de Samuel, pero el pueblo quiso acaparar lo bueno, lo hermoso de las ovejas o del ganado. “Y Saúl respondió: De Amalec los han traído; porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de las vacas” 1er Sam. 15:15
Obediencia al Dios de Israel implica que muchas veces quedaremos mal ante los ojos de otros, de un pueblo, de un amigo, de una mujer, de una familia.
¿Cuánto joven no cae en manos de una amiga, que muchas veces se le insinua a que se acueste con ella ? Porque ciertamente hay varones que tienen cierta templanza, cierto temor de Dios, pero caen ante aquella palabra: “no sos hombre, eres gay, marica”, etc
Mi persona fue instruida en un hogar en donde no se fumaba, no se bebía alcohol, se respetaba las conversaciones que incluían alguna palabra de sexo y excluían a los niños para que no oyéramos esas malas palabras. ¿Quién me indujo a fumar o a tomar la primera vez?  Un amigo y no el mismo, fue otro, que me sedujo en mi interior a desobedecer a la orden. ¿Quién te seduce a ti a llegar tarde a la casa, después de la hora que te han dicho?  Los amigos, que te ponen muchos argumentos para que sin trazar un plan malévolo colaboran con el enemigo a que sufras consecuencias de la desobediencia. 

El enemigo ocupa a otros para hacernos caer porque descuidamos esa convicción con Dios, le dejamos el cara a cara con Dios y nos quedamos cara a cara con el amigo o amiga.

¿QUIERES HACER SONREÍR A DIOS?
-Haz sonreír primero a tus padres y obedécelos.
-Haz sonreír al jefe y cumple con tus obligaciones
-Haz sonreír al maestro y lleva tus tareas bien hechas y en el momento justo.
-Haz sonreír a tu esposo, cumpliendo con tu función de ser ayuda idónea
-Haz sonreír a tus hijos, siendo luz de la casa, sacerdote de tu familia. Todas esas cosas en principio es obedecer a Dios. Si obedecemos a estas personas acá en la tierra a quienes si vemos, entonces si podemos obedecer a Dios a quien no vemos.
Dice un viejo proverbio: “Cuando el hombre no sabe obedecer no sabe mandar”

Dijo Samuel: “Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.
No obedezcas a medias, porque es desobediencia a Dios totalmente.
Si eres hijo, presta atención a tus padres y obedece, no a medias, como lo hizo Saul, matando a todo el ser humano que encontró, pero dejando vivo al rey y dejando vivo a lo mejor del ganado, porque así le parecía bien al pueblo de Israel, sino cumpliendo al pie de la letra la instrucción, aunque ello te haga quedar mal con el amigo o con la amiga.

            DIOS TE BENDIGA Y GOBIERNE ESTE DÍA.









No hay comentarios: