viernes, 1 de agosto de 2014

DOS VECES EN EL MISMO CHARCO



DOS VECES EN EL MISMO CHARCO
2º. Crónicas 16:1-5
 16:1 En el año treinta y seis del reinado de Asa, subió Baasa rey de Israel contra Judá, y fortificó a Rama, para no dejar salir ni entrar a ninguno al rey Asa, rey de Judá. 
16:2 Entonces sacó Asa la plata y el oro de los tesoros de la casa de Jehová y de la casa real, y envió a Ben-adad rey de Siria, que estaba en Damasco, diciendo: 
16:3 Haya alianza entre tu y yo, como la hubo entre tu padre y mi padre; he aquí yo te he enviado plata y oro, para que vengas y deshagas la alianza que tienes con Baasa rey de Israel, a fin de que se retire de mí. 
16:4 Y consintió Ben-adad con el rey Asa, y envió los capitanes de sus ejércitos contra las ciudades de Israel: y conquistaron Ijón, Dan, Abel-maim, y las ciudades de aprovisionamiento de Neftalí. 
16:5 Oyendo esto Baasa, cesó de edificar a Rama, y abandonó su obra.

Hay por ahí una canción que habla de tropezar dos veces con la misma piedra, relacionado a caer dos o más veces en el error.  Nosotros como cristianos no estamos llamados a tropezar dos veces en la misma piedra o en el mismo error. Se vale que tropieces una vez en cualquier error, pues nuestro amado Jesús nos dice: “Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! ” Lucas 17:1  Puede ser que tropezemos, y Dios nos levantará, pero caer en el mismo error es una cuestión de duda de que no aprendió de ese tropiezo.
Vemos en la lectura bíblica arriba expuesta, a un rey llamado Asa, el rey de Judá, un rey que provenía de un pueblo que era más temeroso de Dios, más cercano a Dios, contrario a los reyes de Israel, cuya conducta e infidelidad de los reyes contra Dios hizo que el pueblo también fuera idólatra e infiel a Dios. El rey Asa tuvo un problema tal como en este tiempo lo estamos pasando algunos cristianos en nuestro país: Nos ponen sitio los mareros en las colonias o en las casas y algunas veces obligan a los habitantes a abandonar sus casas so pena de ser asesinados. Y para subsanar esto, algunos inconversos toman la ley en su propias manos,  se alían con otros de su calaña para que los exterminen, y el cristiano acude a la policía, acude a los tribunales, o simplemente se va de su casa para otro lugar.
Y se olvidó este rey de pedir ayuda a Dios, y con plata y oro de Dios fue y saludó a uno de los enemigos del pueblo de Dios.  Y Dios es celoso, no comparte su gloria con nadie y vea lo que Dios le manda a decir al rey Asa: “En aquel tiempo vino el vidente Hanani a Asa rey de Judá, y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos. ” 2º. Cron. 16:7
Esto quiere decir que muchas veces hacemos alianza con el enemigo, en vez de hacer alianza con Dios.  Algunos creyentes hacen alianza con el enemigo, no llendo a evangelismo, porque dicen: ahí hay sólo gente mala, ahí asaltan. Otros hacen pacto con el enemigo, diciéndole: si tú no me molestas, yo tampoco te molesto; otros no le hablan a los hermanos por “malos entendidos” y le hacen trato con el enemigo y no con Dios.
Sin embargo, bendita la palabra que te amonesta y el mensajero que envía Dios para corregirte.
Este rey, a pesar de haber recibido esta amonestación grave para su reino y para su vida, él volvió a no contar con Dios. El orgullo, la altivez le acompañó en los últimos días. Asa enfermó gravemente y no contó con Dios como para que lo sanase: “En el año treinta y nueve de su reinado, Asa enfermó gravemente de los pies, y en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los médicos.”  No lo buscó, en la vida de Asa, dos errores con el mismo DIOS, con el mismo creador, es sinónimo de que no conoce a SU DIOS. 
Asa prefirió estar en el mismo charco, acompañado por el enemigo del rey de Siria y estar  acompañado por la enfermedad. No se humilló, no fue inteligente en buscar el favor de Dios.  Amigo o amiga, debemos de ser siempre inteligentes, en buscar el perdón o favor de Dios porque siempre lo hallaremos. Si no lo buscan, la muerte segura y en el infierno les espera.
Conclusión:
1.       No hagas trato con el enemigo, sino tratos con Dios.
2.       Búscalo siempre, a pesar de que le hallas fallado. Él te espera siempre.
3.       Si cometes un error aprende de eso y no lo vuelvas a hacer.  A la mujer adúltera le dijo: Vete y no peques más.
4.       En la vejez,  DIOS es y será tu bastón en que te apoyarás y no caerás.
5.       DIOS TE LEVANTA de cualquier hoyo donde hayas caído.
DIOS TE BENDIGA.


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